Hemos comprometido un rato de nuestro tiempo, con mi primo Beni, tenemos que conocer al nuevo miembro de la familia, y eso bien vale unas horas.
Desde allí cogeremos el metro de nuevo, que nos dejará al sur del Parque de El Retiro, para conocer a Bruno.
La tarde pasa rápido. Tenemos que comprar las pelucas y los gorros correspondientes y además los boletos de lotería terminados en 4. Un nuevo paseo por el centro, y a descansar un rato al hotel, y prepararnos para la noche.
La idea es estar en la plaza alrededor de las 9 de la noche, así que nos preparamos unos bocadillos y unas bebidas, para celebrar el año nuevo "a lo grande", con un bocata de chorizo, y un nestea. :)
En la plaza, por lo menos a nuestro alrededor, pocos son de Madrid. Conocemos y charlamos con gente de Valencia, de Barcelona, y de fuera de España, ya que el tiempo da para bastante.
Las campanadas de las 10, y de las 11 de la noche son vividas como si fueran ya las de verdad, y el grado de excitación de la gente en la plaza es enorme.
Pronto se ponen en marcha los cañones de confeti. Este año, confeti comestible, así que a la gente le da por comérselo... No son más que obleas de pan, en pequeños trozitos.
A las 12 en punto, el reloj comienza con los cuartos, y luego las campanadas. Nos las tomamos rodeados de gente que apenas conocemos, pero nos felicitamos como si fuéramos de toda la vida. Ha empezado el año 2009. Un castillo de fuegos artificiales, y el cava corriendo y volando por los aires lo anuncian.
Un rato después, la plaza comienza lentamente a vaciarse. Pasarán aún horas hasta que se vacíe, pero nosotros cogemos una corriente de salida, y poco a poco vamos abandonando la Puerta del Sol, por la calle Preciados.
El metro de Callao, nos llevará de nuevo hasta el hotel, con la satisfacción de haber cumplido uno de los deseos desde hacía bastante tiempo. Tomarnos las uvas en la Puerta del Sol de Madrid. Algo para recordar.
A continuación un plano con algunos de los sitios visitados.
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¡Feliz 2009!