En esta ocasión viajo solo, ya que a Patri le ha sido absolutamente imposible cambiar los turnos de trabajo. El hecho de que sea un viernes, ha complicado bastante la cosa.
Inicio de viaje el viernes pronto, volando con Spanair desde Valencia hasta el aeropuerto de A Coruña. Desde allí, y en un coche de alquiler hasta Ferrol, llegando casi a media mañana. Aprovecho para comer con la familia, y pronto a vestirme, que la boda es a las 7 de la tarde.
Tarde y noche de boda, risas con los amigos, y abrazos con aquellos que hace tanto tanto tiempo que no veía. Ferrol como siempre recarga las pilas.
Para cenar, nada mejor que visitar el Urimare, en Narón, lo que me hace recordar tiempos pasados...
El domingo, y ya de camino al aeropuerto, parada en Cabañas, para comer en el pinar con mi prima Cris y la familia. Conozco a mis sobrinos, que todavía no conocía en persona.
Vuelo de vuelta sin incidentes, y en un abrir y cerrar de ojos se ha pasado el fin de semana.
Hasta pronto Ferrol.